14 de diciembre de 2009

Mucho ruido y pocas nueces: Aura

AURA

Es un libro de Carlos Fuentes que conocí gracias a un escándalo que se armo en torno al contenido subido de tono de la obra. Solo decían que era demasiado “algo” y todo mundo hacía bulla acerca del libro Aura, pero nadie te resolvía que era, o nadie tenia la paciencia suficiente para leerlo. Para mi de buenas yo si contaba con la suficiente determinación para aventarme la tarea de leerlo para así saciar mi morbo. Al día de hoy aún me arrepiento de haberlo hecho, lo único bueno de todo esto es que me permitió crear esta entrada :D

Aura nos introduce en la vida de Felipe Montero, un historiador desocupado que cierto día ve un anuncio en el periódico donde solicitan a alguien con requisitos un tanto exigentes y específicos que él, casualmente, los reúne, empezando así esta corta historia.

Atención, zona llena de SPOILERS, si ya conoces la historia o de plano no te interesa, sigue leyendo, de lo contrario podría arruinar tus sueños e ilusiones sobre esta obra.

 
El principio es harto aburrido. La historia comienza narrando el encuentro de Felipe Montero con el anuncio de trabajo, lo cual consume tiempo narrando las minucias de su vida diaria, como pierde su tiempo, la atención especial que pone en el anuncio al ver como va subiendo la oferta, los requisitos que prácticamente lo describen a él, etc; Todo esto se podría brincar fácilmente e ir directo a la entrevista de trabajo con la persona del anuncio, pero el autor se esmera en meterte en los zapatos del prota. Según me han dicho, Carlos siempre es así. Yo creo que empezamos mal.

Llegado a la casa del anuncio y después de recorrer una especie de extraño y oscuro dungeon, Felipe se entrevista con una anciana, ella requiere los servicios del historiador para completar las memorias de su difunto esposo que murió hace sesenta años (wtf!). En la entrevista la anciana prueba al joven con algunas palabras en francés, que aparentemente, no tienen relevancia alguna pues ni se molestan en traducirlas, eso o Aura es un libro para gente muy culta.

Ya una vez terminada la entrevista de trabajo la condición para que tome el puesto (y la historia se torne medianamente interesante) es que viva allí. Como toda persona con algo de sentido común, se muestra renuente a la idea de vivir en la casa de un anciano que ni conoce, hasta que la anciana llama a una linda joven de ojos verdes que capta la atención de inmediato del joven historiador, Aura.

La historia avanza de nuevo con un ritmo medio lento después de la presentación de TODOS los personajes, aparentemente hay una cuarta persona que es el sirviente, pero como todo buen extra, jamás se aparece, también el conejo Saga, que solo sale al principio junto con la anciana, después, parece que jamás existió. La verdad no ocurre nada que parezca destacable avanzando un poco hasta la cena de esa noche, salvo la presencia de varios gatos que, más adelante, la anciana desconoce. Después de la cena tampoco ocurre nada interesante, de hecho el autor se esmera en aburrir al lector con detalles que por si fuera poco, no son importantes para la historia, se toma su tiempo para que el lector vaya conociendo los personajes y el lugar para así, tal vez, este vaya atando cabos.

A mitad de la novela, alguien ajeno a la bibliomanía o de poca paciencia ya habría mandado a volar este libro, se toma mucho tiempo en descripciones que más adelante uno se da cuenta que no son relevantes, ni siquiera la relación entre los personajes la levanta. Hasta llega a ser predecible la relación entre Felipe y Aura, quien está convencido que la anciana está rematadamente loca y la obliga a quedarse a su lado.

Algunos descubrimientos de parte de Felipe como el comportamiento extaño de Aura y la anciana, el hallazgo de una foto del general junto a su esposa que macabramente se parecen a él y a Aura, le dan un momento de, podría decirse, emoción, aunque son los menos.

El final, que pintaba para más, toma una salida fácil, te salen con que la anciana es una hechicera, que Aura no era real y esta muy cansada por lo que no puede mantener la ilusión, pero que la hará regresar si permanece junto a ella o algo así… OK sí suena disparatado es por que lo es, una anciana que extrañaba la presencia de su esposo manda a traer a alguien parecido, lo engaña con la ilusión de una chica joven y bella para que al final este le prometiera amor eterno. Esto para nada es fantástico, es solo un relato de suspenso que, con los medios adecuados, podría convertirse fácilmente en leyenda popular de alguna ciudad de este país, pero al autor le pareció perfecto que para la obra se incluyeran elementos fantásticos para animar un poco la casa.

A mi la verdad no me gustó, le doy un 8 por la ambientación pero se lleva dos 4 por la historia y por los personajes sin chiste dando una novela de 5.5 de 10. No descarto que yo este mal y que la obra posea un mensaje oculto para todos los lectores, algo de estilo filosófico como: "no todo es lo que parece" o "la juventud no es eterna pero el verdadero sentimien…" ¡nah! no creo, si ese fuera el caso, ya lo habrían puesto en la sinopsis al reverso del libro.

La parte en la que se ve como la anciana es capaz de alterar la realidad de verdad hizo que me ilusionara ver como el libro por fin tomaba un camino arriesgado e intrigante, todo para toparme con un final que, como mala costumbre de varios autores, se la dejan al lector; Mi imaginación es corta, años de TV y videojuegos han hecho lo suyo, ello dificulta el ya de por sí difícil trabajo de imaginar como puede acabar una escena donde hay un hombre joven aterrorizado con una anciana hechicera desnuda en la cama(huy...), no tengo idea, un vórtice con algún monstruo Lovercraftiano saliendo de la entrepierna de la doña habría ayudado un poco para liberar presión. No se puede tener todo.

Después de leer completo este libro sigo sin entender por que esta novela era muy comentada y prohibida pues no tiene nada del otro mundo, también se le debe sumar la publicidad engañosa. No es que me haya ensañado para mal con el libro pero creo que esperaba más.

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