17 de febrero de 2016

Lecturas chidillas: Una breve historia de casi todo




Entre toda la pila de libros y mis lecturas de "no tengo nada mejor que hacer", elegí este libro de divulgación científica. Principalmente porque el libro de American Gods no me atrapó. Este en cambio, no lo quise soltar hasta al final.

Algo que recuerdo mucho de finales de los noventa y principios del 2000 eran los buenos documentales de Discovery Channel, su legitimo interés en enseñar los últimos avances de la humanidad, claro, antes de que se convirtieran en ESO que es hoy día.  Los primeros 10 minutos de lectura de inmediato me trajeron de vuelta a esa sensación que me provocaba ver sus programas. Este libro es simple, directo, divertido y sobre todo interesante.

Como su nombre promete, esta es una historia de casi todo lo interesante que ha pasado en el universo narrada en orden, comenzando desde el Big Bang, pero además incluyendo también la vida de los científicos y mentes curiosas que llegaron a su descubrimiento, lo que tuvieron que vivir y las persecuciones que sufrieron (o provocaron) para llegar a teorías bien conocidas hoy como el Big Bang o la Tectónica de placas, por mencionar algunas.

El libro se mueve con un lenguaje sencillo y con mucho humor. Nos lleva de la mano durante todos los acontecimientos que dieron origen a la tierra o al menos a las teorías que conocemos. No hace falta tener ningún conocimiento previo porque se toman la molestia de explicar el cómo y el por qué.

Es una historia de injusticias y dedicación extrema (amor al arte pues). Hay momentos en los que al leer, me da la sensación de que seguimos aquí solo por casualidad y que cualquier día, todo esto se vendrá abajo. Es un efecto secundario que provoca el leer todas las historias en una sentada. Hace poner en perspectiva el futuro de todos como especie.

Es una buena lectura tanto para entretener como para cultivarse un poco más.

5/5 lo volvería a leer.

10 de febrero de 2016

Lecturas chidillas: Fuerzas de defensa coloniales


En mi intención de achicar mi pila de lectura, encontré por casualidad un libro titulado La vieja guardia (Oldman War en el original). Su sinopsis tuvo la culpa de que lo terminara eligiendo de entre toda la lista.
Tras haber vivido una vida relativamente tranquila en la Tierra y el mismo día en que cumplen setenta y cinco años, 1.022 ancianos se enrolan en las Fuerzas de Defensa Coloniales, el ejército que lucha por la supervivencia de la humanidad en el universo. La vida en la Tierra transcurre sin demasiados contratiempos. Sin embargo, en el universo se está librando una guerra sin cuartel por los últimos planetas todavía deshabitados de la galaxia.
Con una premisa tan prometedora me decidí a darle una oportunidad. 2 días después estaba con el segundo libro.

La historia es emocionante a momentos, los conceptos que manejan son interesantes y lo que es mejor, te hace desear leer más. Es de esas historias que te hacen preguntar si realmente llegará el día que exploraremos el espacio con libertad o si superaremos incluso la vejes y la muerte. Es tan avanzado tecnológicamente que cae en la fantasía aunque alguno u otro avance sea relativamente posible con algo de tiempo y menos trabas éticas o morales. 

Lo especial, a mi gusto, es que uno como lector se ve obligado a realizarse algunas preguntas incomodas que sin duda la gente se hará en el futuro si se llegara a los avances tecnológicos que promete el libro como ¿Qué es la conciencia? o ¿Qué es lo que me hace ser yo?, entre otras perlas lo suficientemente perturbadoras para pasar unos cuantos desvelos.

Mi única pega es lo corto que a mi parecer se queda con la descripción de las razas alienígenas, a veces me quedo con pollos gigantes y escarabajos samurái. 

Es una emocionante historia que hasta ahora lleva 5 partes, las cuales solo hay 4 traducidas al español.

30 de octubre de 2015

El realístico Unreal World

Cuando alguien me dice que cierto producto es indie de inmediato vienen a mi cabeza canciones raras de las que abundan en Jamendo, cine que solo la gente en el medio entiende y juegos hechos con calidad igual o peor que la de un Super Nintendo con mecánicas originales por no llamarlas extravagantes.


No estoy insinuando que lo indie sea malo, su participación resulta una bocanada de aire fresco en un medio asfixiado por repeticiones de fórmulas para generar ganancias rápidas y seguras. Para mi las producciones independientes se les puede reconocer por presentar innovación. Precisamente cuando toqué Unreal World no sabía que estaba ante un completísimo juego de supervivencia con toques RPG con un mortal realismo que choca demasiado a lo que uno está acostumbrado.

La primera versión de este juego viene desde una fecha tan lejana como lo es 1992, desde entonces no han parado de añadir más funciones en pos de perfeccionar y hacerlo un poco más apto para humanos.

28 de octubre de 2015

Aventuras de un no traductor



En lo que llevo de este 2015, mi vida a dado un vuelco lleno de nuevas experiencias de las cuales solo podría decir que he aprendido mucho de mi como persona. Más allá de las reflexiones personales, me he puesto ha realizar una actividad que jamás pensé que haría: ser traductor.

No es que no haya hecho alguna traducción barata en Duolingo o de algún texto que me gustara mucho, pero hacerlo para sacar algo de dinerillo real es otro asunto. Esto va serio pues.

18 de febrero de 2015

7th Saga



Los RPGs de la vieja escuela en comparación con los actuales resultan aburridos como un ladrillo, monótonos como el juramento a la bandera y hasta su madre de lentos. Aún así, siempre intento sentarme algunas horas a disfrutarlos como enano, porque siempre encuentro algo que me resulta atractivo: la música, la historia, el escenario, los personajes, la mecánica o la simple suma de sus partes resulta en algo interesante para jugar y explorar de principio a fin.

El juego que voy a tratar no tiene exactamente eso, su dificultad va de endemoniada a ridícula sin escalas, el arte del juego se recicla a cada rato y la mecánica es realmente la misma que has visto en cualquier RPG plus la dificultad antes mencionada.

25 de julio de 2014

Aprendiendo japonés

https://www.flickr.com/photos/yondermind/
Como buen ñoño que está interesado en la cultura japonesa, aprender el idioma japonés ha sido mi sueño guajiro desde los 15 años. Alimentado por revistas chafas como Conexión Manga y con toneladas de series anime y manga, invariablemente e ido construyendo un vocabulario suficiente como para detectar errores en traducciones mal hechas desde el inglés.

Aún con semejante currículo como para un doctorado in honoris, aún no puedo aventarme a ver series sin depender de subtítulos ni buscar mangas o juegos que han sido ignorados por la comunidad traductora. De ahí mi interés en aprender este lenguaje que ya de entrada está calificado con un 4/5 en dificultad. Solo superado por el extrañísimo idioma polaco.

12 de diciembre de 2013

Recomendación animera: ¡Arde Gundam!


A Japón se le puede asociar con muchas ondas raras como programas de concurso crueles, maquinas expendedoras de ropa interior usada y mujeres siendo abusadas por miles de tentáculos; pero entre otras manías fetichistas, también se le asocia con el progreso frente a las adversidades, como es que pueden tomar aquello a lo que temen y lo reverencian de alguna manera. Gracias a eso también lo podemos asociar a monstruos mutantes y súper robots gigantes, máquinas de guerra creadas para enfrentarlos.

Mobile Suit Gundam es una de esas series de robots gigantes. Publicada a finales de los setentas su tema introductorio podría recordar a otras series de la época como Mazinger Z por tener ese tufo a viejo que solo ese dibujo y música pueden lograr. Pero en esa apariencia retro se esconde una serie que fue pionera en su tiempo pues hasta su emisión, las series de robots gigantes trataban de enfrentar a monstruos malvados salidos de las profundidades de la tierra o el espacio. Enemigos sin rostro que podían ser aniquilados sin remordimiento para que a la semana siguiente apareciera otro distinto. Todo cambió con Mobile Suit Gundam.