19 de marzo de 2013

El nombre del viento: La base de una buena historia


Libros de fantasía hay miles, cientos de miles. Hay tantos que no creo que esta vida me dé para siquiera ojearlos a todos. Pero es un género que tanto me gusta y que tantos disgustos me ha dado. Nada más siguiendo esta página me topé con varios libros que prometían y que al final resultaron ser historias tan huecas que se rompían si las analizaba demasiado.

Un día, entre los tantos tweets literarios que sigo, salió una reseña de una historia hecha con la más pura de las recetas de fantasía pero que resultaba bastante entretenida a ojos de aquel reseñador (una pena que perdiera el enlace). Así fue como decidí darle su oportunidad al Nombre del Viento.


La historia fue tal y como dijeron que sería. Una historia de receta. Kvothe es un niño inquieto que vive con su familia que está compuesta de artistas itinerantes. El chico resulta ser un genio en todo lo que hace y no toma mucho tiempo para que llame la atención de un arcanista que viajaba con su troupe. Este estudiante de lo arcano decide enseñarle todo lo básico antes de marcharse sin antes advertir a sus padres de lo grande que podría ser si abandona a la troupe de artistas y estudia en la Universidad. Pero antes de que los padres tomaran una decisión,  estos son asesinados por un grupo de seres oscuros simplemente por "andar tocando canciones que no deben" al más puro estilo narco. Dejan al niño con vida nada más por diversión, que ahora debe usar todo su ingenio para sobrevivir al mundo y descubrir quienes son realmente los asesinos de sus padres.

¿Pedazote de spoiler? No realmente, es la primera parte de la crónica narrada por el propio Kvothe.
Siendo justos, es solo la primera hora de lectura sin tantos detalles.

Motivación de nuestro protagonista resumida
La historia a la Batman obviamente no es nueva y la manera como se van desenvolviendo las situaciones son un tanto chocantes porque el niño es una navaja suiza de habilidades. Cualquier habilidad que necesite la habrá estado perfeccionando por años en alguno de sus minutos libres que tiene entre vivir y practicar el otro bonche de habilidades que tiene ahí guardado para el futuro.

Lo que me pareció más interesante es el ritmo que adopta la historia. Fuera de la primera parte, el libro se vuelve un slice of life donde la mayor preocupación de nuestro héroe es encontrar comida, pagar la matricula de su escuela, conseguir dinero, cubrir deudas, atender clases. Cosas tan mundanas que aún me parece increíble que no me aburriera. Son preocupaciones que terminé por hacer mías al ver como se desenvolvían los eventos en los que podías ver las posibles repercusiones que tendrían sus acciones. Esto era un aliciente casi adictivo para seguir leyendo. Era raro el momento en el que la historia hacia pausas. Sí llegan a abusar de este recurso, pero cuando está cansando (supongo que incluso el autor se da cuenta), logra virar para salirse de ese momento para pasar a otra cosa, ya sea a la acción o al inicio de otro arco argumental.

Por un momento pensé que estaría frente a otro Harry Potter (ya saben, por eso del niño que vivió y todo eso), que pese a todas las similitudes que podría tener, su planteamiento se torna completamente distinto. Aunque claro, es un niño, va a la escuela, donde le enseñan magia... sí, ya sé, aunque diciendo algo a su favor, la mayoría de los personajes no le ponen un camino de flores y la historia no gira (del todo) entorno a esta escuela de magia y hechicería, además, esta magia me pareció más interesante. Es la típica magia de los vínculos que se ve en otras historias de fantasía aderezada con un poco de ciencia. Explicaciones detalladas para que el lector sepa las reglas de como funciona el sistema. Este detalle me pareció genial, normalmente uno da por hecho que las cosas ocurren porque sí. Digo, es magia, no necesita explicación, pero cuando sabes toda la lógica que hay detrás en esas raras ocasiones en las que ocurren combates con magia, puedes saber que posibilidades hay y sorprenderte cuando al personaje se le ocurre una solución que no habías pensado pero que en cierta manera te parece lógica.

Este primer libro podría decir que se trata de un "Cronstruyendo un héroe", ponen las bases nada más. La acción es escasa, lo que deja afuera muchas oportunidades para justificar su aprendizaje en ciertas ramas del combate favoreciendo aquellos en los que lo forman como persona. Esto da para que sepas quien es él. Supongo que no podría ser de otra manera si se considera que es parte de una trilogía y cuyo tercer libro, a la fecha de publicación de este post, aún no se termina de cocinar.



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