28 de octubre de 2015

Aventuras de un no traductor



En lo que llevo de este 2015, mi vida a dado un vuelco lleno de nuevas experiencias de las cuales solo podría decir que he aprendido mucho de mi como persona. Más allá de las reflexiones personales, me he puesto ha realizar una actividad que jamás pensé que haría: ser traductor.

No es que no haya hecho alguna traducción barata en Duolingo o de algún texto que me gustara mucho, pero hacerlo para sacar algo de dinerillo real es otro asunto. Esto va serio pues.

La ficción contra la dura realidad


Cuando uno piensa en una traducción de inglés a español uno imagina que es una actividad sencilla realizada por alguien que presume su pedazo de nivel de inglés al mundo, algo que sale tan fácil como leer un texto en inglés y transcribir lo comprendido. Una lástima que no sea así.

Para empezar, lo más demandado para traducir son manuales técnico administrativos. Olviden la literatura o la poesía, la verdad la gente no lee tanto como para andar haciendo apuestas comerciales por libros sin tirón publicitario propio (entiéndase películas), es por eso que los más interesados en traducir un texto son empresas que quieren que sus manuales administrativos o técnicos estén disponibles para sus empleados de habla hispana y estos puedan hacer su trabajo sin correr en círculos como pollos descabezados. Lo divertido es que para estas traducciones contratan a una agencia de traducción regentada por 3 gatos que reparten el trabajo entre estudiantes con tiempo libre y gente profesional lo suficientemente desesperada para cobrar el mínimo por su trabajo; con un tiempo tan marginal que dormir se vuelve más un lujo que una necesidad conforme se acerca la fecha de entrega.

El trabajo

Afortunadamente, el lenguaje técnico es muy directo y uno puede traducir literalmente la mayor parte de los textos sin mayor preocupación que el orden de los adjetivos para que no suene tan artificial y el no caer con esos falsos amigos: los cognados que no son. Lo que quita realmente tiempo es investigar como putas se le dice a una pieza de mecánica de inglés a español, porque en inglés queda muy chulo eso del piston rod pero que al cambio viene a ser algo como vástago del pistón… ¿ven mi punto? 

Uno puede confiar en uno que otro diccionario hasta que se descubre que a la pieza se le dice de una forma mientras que en España se le dice de otra y en México ni siquiera se usa la española optando por usar el término inglés. 

Lo mejor viene cuando usan siglas para explicar su procedimiento de usar el SAP mientras el ENR esté encendido con los estándares FAP. Así, a lo naco. Aunque por lo que noté en muchos textos académicos, las siglas no se traducen por simple comodidad de los ingenieros que no quieren confundirse con más siglas, siendo raro el caso que presente un equivalente en español.

Ahora que por el lado de la gramática, el inglés a veces da la impresión que da por entendido que el lector entiende como va la oración. El 40% del problema se lo achaco a mi incipiente nivel de inglés, el otro 40% por no ser familiar con el tema, que puede ir de ingeniería automotriz a configuraciones de modems para señales satelitales. El otro 20 es por la incertidumbre que acompaña siempre al idioma inglés. Es algo a lo que solo se le agarra maña y ya, principalmente cuando en medio de un párrafo aparece un: “income taxes payable deferred expenses” salvaje, y no hay comas o signos que ayuden a saber qué parte de este monstruo pertenece a una parte de otra oración o si acaso este texto es por si solo un término perfectamente válido dentro del texto.

La recompensa al final del camino

Además del dinero, todos estos textos me han dejado de alguna manera cierto aprendizaje express, no solo de los pormenores de la lengua inglesa, también de temas que no conocía bien, principalmente el del funcionamiento de los protocolos de red para comunicaciones satelitales, que dentro de mi área de estudio, resulta en un plus.

Por otro lado el coste para la mente y el cuerpo es brutal, son muchas horas hombre las que se debe invertir para que el texto sea lo más decente posible, perfecto a ser posible.

Mi recomendación es que de ser posible, lo eviten. A menos que sea absolutamente necesario el sacrificio. Y aún así...

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