28 de septiembre de 2011

Poder religioso en México

"Hubo una vez un tiempo en que toda la gente creía en Dios y la iglesia gobernaba el mundo. Esta época fue llamada la Edad Oscura."


México puede ser todo menos laico. Si no recuerdan que es laico quiere decir que no fueron a la primaria (no me extrañaría) o no les importó lo que se vio en ella. Esta palabrita es el comecoco de la iglesia que ve como sus oportunidades de influir a todos y conquistar el mundo se ven reducidas drásticamente.

Para los menos entendidos: para que un estado sea laico quiere decir que las autoridades no se inclina por las creencias de ninguna religión y por tanto tratan a todos por igual sin estar a favor o en contra de ninguna organización religiosa. Para el ejemplo, Arabia Saudita sería un estado no laico porque buena parte de sus leyes se basan en una interpretación del Corán, cosa que para los no musulmanes nos cae como piedra pues muchos preceptos tocan cuestiones que damos por hecho que son decisiones enteramente nuestras y no del estado aplicando a raja tabla lo que se lee. De ahí que se lapide a una adultera o se le corte la mano a un ladrón (esto último sin confirmar, pero no me sorprendería). Sería como si aquí aplicáramos lo que se lee en la biblia:
"Esto es tan importante, que si tu hermano, mujer o amigo te habla sobre otras religiones, no debes tenerle piedad alguna por la relación o la buena intención que tenga para contigo, sino que debes ser un soplón, denunciarlo a toda la comunidad, y cuando entre todos lo maten, tú debes asestar el primer golpe".

Deuteronomio 13:6-11
Pero de la teoría a la práctica hay mucho recorrido y el debate abierto sobre el aborto solo evidencía como nuestras autoridades no solo profesan hacia un lado sino que hasta les sirven en bandeja de plata leyes que van de acuerdo a su doctrina aunque esta relación sea muchas veces de amor y odio por esa competencia de "quien la tiene más grande" que suelen jugar a menudo reflejando que no se trata de una cuestion de moral, de lo correcto o incorrecto, más bien de una burda y llana pelea de poderes.

Pero el debate no solo se trata de "tú estás mal porque crees una mentira y yo bien porque no soy nazi", si esto se ha dado así es porque lamentablemente la cultura del debate tampoco está muy instituida en estas tierras, por ello debates cavernícolas con garrotes y todo son la norma y no la excepción.

Lo preocupante no es que el estado rinda tributo a la iglesia, es que no lo haga ni para sus ciudadanos. Así que no solo con la iglesia topamos, también con los bancos, empresas, el crimen organizado, gobiernos extranjeros y quien sabe que más. Mal vamos, porque si seguimos los hilos y nos damos cuenta de que tal vez no jalemos ni uno estamos dejando un poco en entredicho esto de la democracia aunque este tema ya es harina de otro costal. 


*: Practicamente todo Deuteronomio es así, aunque Levítico no se queda atrás.
Imagen que acompaña esta entrada: Dark Ages II de tomasrotger.com

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