19 de marzo de 2010

Esa pachequés llamada Yume Nikki


Hace un rato había publicado un  pseudo análisis/reseña de este juego no juego, pero como no me terminó de convencer decidí volver a escribir sobre esta extrañes que me robo varias tardes y también porque es lo que me da más tiempo de escribir.

Yume Nikki es un videojuego de PC muy raro pero que extrañamente entretiene. Para empezar, se aleja demasiado del estándar de avanzar, hacer puntos o llegar a una meta, de eso nada. Exploras y obtienes habilidades pero de ahí no pasa, la parte “divertida” corre por tu cuenta. Sí, así como lo lee, porque aquí no sabes si estas avanzando, ganando o perdiendo. Tu única salida para este juego es explorar hasta que te canses, pero es increíble lo adictivo que llega a ser desentrañar los secretos que se esconden en todo el juego.

Manejamos a Madotsuki, una niña viviendo en dos mundos: El mundo real y el de los sueños. El mundo real es la alcoba y donde podemos guardar. Allí, extrañamente no podemos salir y lo único destacable es una televisión y una consola con un videojuego (¡yay!, al menos trae un juego), el único lugar que se puede visitar es al balcón que no tiene nada de especial. Solo resta acostarse y entrar al mundo de los sueños donde la verdadera acción ocurre.

Dentro de los sueños nos encontraremos cuanta pacheques inimaginable: Zonas geométricas, ruinas de 8 bits, lagos rosa con globos flotando, figuras con cierta semejanza humana, otras no tan humanas y demás pestes sin nombre en locaciones salidas de algún cuento Lovercraftiano. Podemos movernos y explorar toda la retorcida mente de esta niña en escenarios variados y plagados de extraños simbolismos y referencias, ir encontrando personajes, objetos y habilidades que en su mayoría son simples ocurrencias.

Al empezar a jugar podemos ir directamente a dormir sin prestarle atención a lo demás. El sueño inicia en la misma habitación con la única diferencia que aquí si podemos salir por la puerta principal que nos llevara a un cuarto con más puertas, cada una con su mundo y tema que además están conectadas por alguna lógica retorcida con otros mundos o puertas tal y como un sueño de verdad. En cualquier momento podemos abandonar el sueño y regresar a lo real si nos llegáramos a perder. Realmente no sabría decir si hay un verdadero peligro para perder el juego salvo que te salgas del programa sin guardar (muy importante). La única forma de guardar es acercarse al escritorio estando despierto y sentarse a escribir haciéndole honor a su nombre pues la traducción de “Yume Nikki” al español es diario de los sueños (o algo así). 


Encontrarle un objetivo es como ver y entender una pintura de arte abstracto. A falta de diálogos solo puedes ver su sueños y ponerte en plan Freudiano para deducir de que va la cosa aunque hacer eso es arriesgarse a que toda una comunidad fans te mire con odio. Cada jugador que a revisado a fondo esta rareza se ha armado una o dos teorías, por lo general partiendo desde algún trauma por las constantes referencias a la muerte o hasta tocar temas oscuros como el abandono y abuso a la pobre Madotsuki. En lo que todos coinciden es que es algo feo y el final del juego no ayuda en mucho a refutarlo (T_T).   



Este juego me gustó mucho y disfruté cada hora que le dediqué para exprimir sus secretos. Cae dentro de esa extraña categoría denominada como de culto por su extraña habilidad de no tener aparentemente nada sorprendente, pero por igual arman comunidades entorno a él. Ya ni se diga en Japón, donde la creatividad les da como para preparar arte, música y hasta videos alrededor de Yume Nikki.

Si quieren probarlo pueden ir a la página de su creador y bajarlo, solo que estará en japonés. No es que afecte mucho, prácticamente no hay diálogos, pero hay momentos en los que se requiere usar el menú y es problemático aprenderse los caracteres que representan la bicicleta, el semáforo u otra rareza. En cualquier caso yo subo aquí un archivo que está en inglés.

Descarga Yume Nikki Mega está muerto y no hice una copia :(

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada